Patricia Linares
Redacta artículos para Faro Pareja
Sobre
Coordinadora administrativa en un colegio privado en Villa Morra, Asunción. Casada catorce años, dos hijos preadolescentes. El trabajo rutinario y la vida rutinaria.
En 2022 empezó una racha larga y difícil en el matrimonio. No las peleas grandes, sino las que se quedan: una discusión de martes por la noche que me dejaba el estómago cerrado hasta el viernes. Despertarme a las tres de la madrugada con el pecho apretado mientras él dormía de espaldas. El martes siguiente volvía a pasar algo y el ciclo empezaba de nuevo. Pasé un año probando lo que todo el mundo recomienda (apps de meditación, diarios, ejercicios de respiración) sin que nada terminara de enganchar, porque la receta era para la ansiedad genérica, no para la que tiene un disparador específico y duerme al lado tuyo.
No soy psicóloga. No tengo formación en salud mental. Lo que fui aprendiendo lo aprendí prestando atención a qué momento exacto del día o de la semana ponía en marcha los síntomas, y qué ayudaba a que el pecho aflojara un poco antes de que yo respondiera algo que después lamentaría. Lo que escribo acá viene de ese proceso.
Lo que cuento siempre termina con la misma advertencia: es mi camino, uno de tantos. Si reconocés en vos síntomas persistentes de ansiedad o malestar emocional ligados a tu pareja, lo más honesto que te puedo decir es que hablés con un profesional de salud mental.
Escritos por Patricia Linares
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- Mareos y tensión muscular por la crisis matrimonial silenciosa
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- Síntomas de ansiedad física tras los conflictos con la suegra
- Cómo quitar la opresión en el pecho por ansiedad matrimonial
- Despertar de madrugada con ansiedad por problemas en la relación
- Por qué se me cierra el estómago después de discutir con mi esposo
- Cuando mi pecho hablaba antes que mi cabeza: lo que aprendí sobre la ansiedad en mi matrimonio
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